Economía Peruana

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Economía Peruana

La economía del Perú es un reflejo de su variada geografía.

La geografía peruana (empezando de oeste y terminando en el este) consiste de: El Mar Peruano, frío y rico en especies marinas. Una angosta costa desértica y de clima templado, la larga e imponente Cordillera de los Andes, posee los más diversos minerales y metales además de tener aunque en reducida extensión, los suelos mas fértiles de toda la nación. Pasando la cordillera y más hacia el este tenemos la Amazonía peruana que se extiende desde la frontera norte con el Ecuador, Colombia, hasta la frontera sur con Brasil y Bolivia.[2]

Tradicionalmente, el país se ha basado en la explotación, procesamiento y exportación de recursos naturales, principalmente mineros, agrícolas y pesqueros. No obstante, en los últimos años se observa una muy importante diversificación y un notable crecimiento en sectores como agroindustria, servicios e industrias ligeras, con importante valor agregado.[2]

La mayoría de los peruanos hasta los años 90´s, vivían de la explotación, transformación y exportación de los recursos naturales, de la agricultura y de los servicios. Las políticas de industrialización realizadas en los 50´s, 60´s y sobre todo durante la década de los 70´s, durante el Gobierno Militar del General Juan Velasco Alvarado, de tendencia socialista, basados en la sustitución de importaciones, fueron desastrosas para la economía nacional.

La fuerte crisis económica de finales de los 80´s, además de la hiperinflación ocurrida durante el primer gobierno Aprista 1985-1990 agudizó aún más los problemas. Este caos y estancamiento económico duró, hasta la aplicación en Agosto de 1990 del famoso FujiShock que consistió de una drástica política de apertura neoliberal y corrección de las cuentas fiscales en los 90´s, además de la instauración en 1991 de la nueva divisa peruana El Nuevo Sol. Todas estas radicales reformas económicas son la base del llamado Milagro Económico Peruano. Cabe resaltar que dicho shock económico causó una gran inestabilidad social en el País, por las drásticas medidas que originaron inicialmente mayor desempleo y desigualdad en el país, haciendo crecer el flujo de emigrantes que en la década del 90 miraron a destinos como Europa y Estados Unidos ya no huyendo del terrorismo, si no de la pobreza. Luego de casi 15 años de la aplicación de dichas medidas económicas, aceptadas correctamente por los gobiernos democráticos que sucedieron al régimen de Fujimori, y frente a una economía mundial en expansión, empezaron a aparecer resultados positivos apoyados por la coyuntura internacional, pero también por un adecuado ordenamiento en las cuentas internas: la economía creció más de 4% al año entre el 2002 y el 2006, con una tasa de cambio estable y una baja inflación. El crecimiento saltó para 9% al año entre el 2007 y 2008, ayudado por el alza de los precios internacionales de los metales y las agresivas políticas de liberalización.[2] Las exportaciones lo hicieron en más de 27% llegando a US$31,500 millones, la inversión privada y pública alcanzó el 21% del PBI, las reservas internacionales netas (incluido el oro) llegaron a los US$35,131 millones, los ingresos del Estado por recaudación de impuestos aumentaron en 33%, la deuda respecto al PBI se redujo notablemente del 50% el 2000 al 24% el 2008, y el presupuesto nacional creció en 50% en los últimos cinco años, hasta llegar a los US$32,500 millones. Sin embargo, el 2009 hubo una caída del crecimiento para 1%, como resultado de la recesión mundial. El rápido crecimiento del país ayudó a reducir en 18% la pobreza desde el 2002, a pesar del desempleo permanecer relativamente alto.[2] A finales del 2006 el gobierno estableció un paquete de medidas económicas, las que incluyeron la reducción radical de los aranceles de importación de materias primas, bienes y equipos productivos, que permitieron establecer y fortalecer las bases de un crecimiento económico más fuerte y orientado a la productividad y competitividad para mejorar los niveles de inversión expandiendo la producción y exportaciones. Las materias primas y productos agroindustriales representan grandes potenciales de exportación.

Para los próximos 10 años se esperan inversiones de US$ 78,000 millones para actividades mineras; US$35,000 millones para inversiones en energía y petróleo; US$40,000 millones en industria; US$12,000 millones en comercio; US$ 8,000 millones en agroindustria; y más de US$8,000 millones en turismo, así como más de US$40,000 millones en inversiones en infraestructura en autopistas, carreteras, aeropuertos, puertos, comunicaciones, etc. Debido a grandes descubrimientos de reservas de gas entre otros recursos, es de esperarse que para el año 2011 el Perú se convierta en un país con un pequeño excedente exportador de hidrocarburos, después de haber sido importador neto desde hace décadas.